Cuando una persona busca un abogado de lesiones personales, casi nunca lo hace por curiosidad. Lo hace porque su vida cambió en segundos y necesita respuestas reales. Este reciente caso de accidente laboral en Nueva York demuestra por qué aceptar una oferta baja puede ser un grave error y por qué contar con un abogado de accidentes que no se intimide ante las aseguradoras puede marcar toda la diferencia.
Antes de que iniciara la selección del jurado, la aseguradora fue clara: pagarían cualquier cifra, siempre y cuando no empezara con un dos. La demanda era de $2.5 millones. No aceptamos. Fuimos a juicio.
El resultado fue un veredicto de $36,400,000.
El demandante era un trabajador indocumentado de 37 años, empleado fuera de registro. Mientras movía unidades de refrigeración dentro de un supermercado, resbaló en una rampa cubierta de aceite y cayó violentamente. Este tipo de resbalones y caídas en el trabajo son más comunes de lo que muchos creen, especialmente en entornos donde no se respetan las normas básicas de seguridad.
En la sala de emergencias solo se trató una laceración en el antebrazo que requirió cuatro puntos. No se diagnosticó una lesión cerebral traumática ni se realizaron estudios neurológicos avanzados. Para la aseguradora, el caso parecía menor.
Sin embargo, muchos accidentes laborales no muestran su verdadera gravedad de inmediato.
Seis meses después, los dolores de cabeza persistentes y los problemas cognitivos llevaron a un diagnóstico claro: lesión cerebral traumática (TCE).
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Dos años más tarde, el trabajador fue impactado por detrás por un camión en un accidente de tránsito. La defensa utilizó este hecho como su principal argumento, asegurando que las lesiones cerebrales no provenían del accidente laboral, sino del choque posterior.
Esta táctica es conocida como la defensa del segundo accidente y es una de las estrategias más usadas por las aseguradoras para reducir compensaciones en casos de lesiones personales. Su objetivo es confundir al jurado y disminuir el valor real del caso.
Incluso intentaron utilizar en contra del demandante a su propio médico tratante del accidente de tránsito, quien señaló que trabajaba a tiempo completo antes del choque. La realidad, como se demostró en el juicio, era muy distinta.
El punto clave del juicio fue demostrar la causalidad entre la caída y la lesión cerebral. Los expertos de la defensa calificaron estudios avanzados como DTI y NeuroQuant como “ciencia basura” y “juguetes para abogados”.
No obstante, la evidencia médica objetiva demostró lo contrario.
Estos estudios confirmaron atrofia del lóbulo temporal y signos de demencia precoz, compatibles con una lesión cerebral causada por el accidente laboral y no por el choque posterior. Además, se probó que no existía ningún reclamo por pérdida de salario tras el accidente de tránsito, ya que el trabajador estaba incapacitado desde la caída en el trabajo.
Las inconsistencias en las notas médicas se explicaron por barreras lingüísticas, no por una recuperación real. En este punto, contar con un abogado de accidentes laborales con experiencia fue determinante para desmontar la narrativa de la aseguradora.
Uno de los aspectos más importantes de este caso es que el demandante era indocumentado. Aun así, el jurado determinó que los responsables eran el supermercado y el propietario del edificio.
En Nueva York, los trabajadores indocumentados tienen derecho a demandar por un accidente laboral. El estatus migratorio no elimina la responsabilidad de empleadores ni de propietarios negligentes.
La responsabilidad fue atribuida en un 100% a los demandados, sin culpa comparativa.
Muchas personas se preguntan cuánto vale un caso de accidente laboral, especialmente cuando una aseguradora ofrece una cifra baja antes del juicio. Este caso demuestra que aceptar una oferta temprana puede significar perder millones.
El jurado otorgó $36.4 millones en daños, reflejando no solo la gravedad de la lesión, sino también el intento de minimizar un accidente que cambió una vida para siempre.
Si sufriste un accidente laboral, un resbalón y caída o una lesión grave, no asumas que la primera evaluación médica cuenta toda la historia. No creas que un segundo accidente elimina tus derechos. Y no permitas que tu estatus migratorio te impida buscar justicia.
Hablar con un abogado de lesiones personales en Nueva York puede ayudarte a entender el verdadero valor de tu caso.
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